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La escuela y los medios tradicionales

Actualizado: jul 22


Había una vez en el reino de la literatura, unos libros que disfrutaban su relación con los humanos; estas criaturas se caracterizaban por contener, dentro de sus páginas, innumerables historias, enseñanzas y conocimientos que resultaban de suma utilidad para el desarrollo de la humanidad. Pero, una soleada mañana de primavera se tornó gris y nubló los sentimientos de los libros, pues se enteraron que había llegado una pandemia que amenazaba la convivencia física y el bienestar de toda la humanidad…

Muchos de los libros que habitaban en las aulas y bibliotecas de las escuelas, notaron que de la noche a la mañana los dejaron de visitar y empezaron a asustarse porque no sabían si volverían a encontrarse con los humanos. Lo que ellos no sabían, es que los humanos estaban experimentando un sentimiento similar porque el virus que los visitaba no parecía dar señales de rendirse y hasta la fecha se encuentran en esta lucha.



Como notarás en esta historia, como humanidad estamos enfrentando diversos retos educativos y transformaciones, mismos que nos hacen cuestionarnos cuál es el futuro de las herramientas educativas, qué sucederá con la educación presencial y qué va a pasar con los libros y el material didáctico.


Hasta inicios de este año, en México el sistema presencial dictaba la formación académica de los niños y jóvenes, el ir a las instalaciones era una rutina que los ayudaba a reconocer su entorno y a distribuir sus actividades. Bien sabemos que las circunstancias han cambiado, y que ahora la educación se encuentra en una metamorfosis para reformular sus alcances y formas de aprendizaje en el futuro inmediato. Este tema ha sido un tópico constante de debates y se nutre continuamente de distintas perspectivas que resaltan las ventajas tanto del aspecto tradicional como del digital.

En este artículo analizaremos de manera general la primera opción, y resaltaremos algunos puntos que se muestran en el ámbito educativo y en áreas adyacentes para la formación de los niños y jóvenes.


Cuando hablamos de educación tradicional o presencial, lo primero que hay que resaltar es su papel como medio para la construcción de vínculos entre pares y la comunidad académica. La comunicación es su eje medular al proveer las circunstancias necesarias para expresarnos y aprender, a través de la retroalimentación, a construir expresiones lingüísticas que construyan nuestra forma de pensar. Este tipo de educación destaca por su inclusión y flexibilidad al adaptarse a las herramientas educativas de apoyo que la población tiene a su alcance, respeta el principio de la educación universal y traspasa las clases sociales para encontrar la manera de darle una oportunidad a todos los niños y jóvenes de instruirse. También es un espacio que desarrolla los aspectos integrales de los seres humanos, en lo social, contribuye a la formación de un entorno colaborativo en el aula, la Implementación de distintas dinámicas para reforzar el conocimiento o trabajar en la iniciativa de los alumnos al invitarlos a participar en las distintas clases, los ayuda a fortalecer su autoconfianza y la responsabilidad por atender y demostrar la adquisición de aprendizajes significativos.


En el aspecto socioemocional, el método presencial destaca por propiciar, a través de la convivencia con otros, la puesta en práctica de distintas habilidades para hacerle frente exitosamente a diversas situaciones que ayuden a los niños y jóvenes a desarrollar la mejor versión de sí mismos, a la par que construyen una identidad colectiva, misma que les ayuda a establecer parámetros emocionales y su manera de autorregularlos a través de actividades de seguimiento que pueden reforzarse en casa.

Por último, es bueno comentar que en el método tradicional también existe un vínculo con la familia de los alumnos con el apoyo de la mayoría de los padres al estar al pendiente de la realización de tareas para orientar y aconsejar a los niños en su proceso de aprendizaje.

Podemos concluir que la educación presencial ha sido un campo de grandes aprendizajes cotidianos que instruye los procesos cognitivos para perfeccionarlos: racionalizar la capacidad de abstracción, fomentar ejercicios de lectoescritura y comprobar el empirismo científico, son tareas que ayudan a fortalecer el pensamiento crítico y a establecer parámetros de pensamiento.


Hoy en día la educación presencial está en pausa y sus medios tradicionales se resguardan en las casas acompañados por la intervención tecnológica y bajo los fundamentos del homeschooling. La naturaleza de las circunstancias que se enfrentan la están llevando a un replanteamiento profundo de sus principios, comenzando por pensar en cómo la construcción de vínculos puede trabajarse de distinta manera y, quizás la tarea más difícil, saber cómo “homologar” la intervención de la tecnología para satisfacer las necesidades de los niños y jóvenes de esta y las próximas generaciones.


Luisa M. Sánchez de Tagle

Coordinadora Académica & Contenido Digital

lmedina@cenfova.com





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