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Por qué es necesario un protocolo socioemocional ante el regreso presencial a la escuela

Actualizado: jul 16



Oficialmente hemos cumplido 1 año desde que inició la pandemia, y sus consecuencias no han dejado de sorprendernos, todavía hay estragos de incertidumbre, restricciones y muchas preguntas al aire que nos va dejando esta experiencia. La fatiga pandémica se ha hecho presente en muchos hogares, acompañada de datos alarmantes según la Organización Mundial de la Salud, en donde el confinamiento ha afectado la calidad de vida de la población a nivel social en un estimado 68% a nivel familiar en un 44% y económico en un 43%.


Nos encontramos en una etapa decisiva, en la que las emociones toman mayor importancia, principalmente en el área educativa, porque todas las experiencias que hemos acumulado durante esta etapa, en algún momento se reunirán en el aula, acompañadas de consecuencias expresadas a través del comportamiento de niños y niñas que necesitarán contención y apoyo emocional, quienes buscarán motivación a través de la didáctica para lograr aprender significativamente y pondrán a prueba su resiliencia a través de la adaptación social, serán quienes experimenten construir relaciones desde una nueva perspectiva, bajo nuevos protocolos a los que tendrán que adaptar sus emociones al autogestionarlas para cuidar su salud emocional y encontrar el bienestar que les permitirá, progresivamente, disfrutar esta nueva experiencia educativa.


Desde antes de la pandemia existían distintas problemáticas en las escuelas, como falta de límites, bullying, violencia, entre otros, que, por ahora parece que se resguardaron en casa y que durante este año cohabitaron en el ambiente familiar, situación preocupante porque reconocemos que una gran parte de estos problemas provienen de replicar actitudes y patrones familiares, lo que nos hace pensar en la necesidad de que las escuelas reflexionen al respecto, y reconozcan que hay un alta probabilidad de que estas conductas reaparezcan una vez iniciada la interacción presencial.


La pregunta es: ¿Qué podemos hacer desde este momento para aminorar los efectos psicosociales que el confinamiento está provocando a nivel emocional en los niños y jóvenes del país?


La respuesta a esta pregunta va de la mano con que tanta importancia le dan los colegios al cuidado de sus alumnos, puede ser duro de entender, pero no podemos negar que, para responsabilizarse por el bienestar emocional de una comunidad, es necesario implementar un protocolo socioemocional, dispuesto a realizarse en paralelo a la carga académica y administrativa que enmarca el desempeño de la labor docente.





Aquellos colegios que estén dispuestos a dar este apoyo, que no sólo beneficiará a los alumnos sino también a toda al comunidad, probablemente se pregunten, ¿por dónde empezar? Para crear un protocolo de prevención y contención, lo primero es estar muy claros de las necesidades del colegio, si hablamos de la parte emocional, lo que buscamos son estrategias de implementación que ayuden a autogestionar las emociones, brinden pautas para que los alumnos descubran sus fortalezas, trabajen su empatía y activen su resiliencia para poder, mediante la perseverancia, la paciencia y el respeto, afrontar de manera comprometida y colaborativa el proceso de adaptación social. Un programa de Habilidades Socioemocionales se vuelve necesario para lograr este fin, porque acompaña a cada persona en su desarrollo, no sólo para reconocer qué siente, sino también para autorregularse y mediante la empatía reconocerse en un entorno social, como un ser responsable de las consecuencias de las decisiones que toma.


Cloud9World es uno de los programas más completos que existen hasta el momento para apoyar el desarrollo del aprendizaje socioemocional. Su método, a través de la alfabetización y la implementación de actividades para construir una comunidad cimentada en valores, permite una integración natural de la instrucción socioemocional al currículo académico, equilibrando los saberes emocionales y cognitivos, de una manera medible, dinámica y objetiva. Quienes han llevado el programa, han podido experimentar de primera mano los beneficios de las narrativas, como herramientas que ayudan a que los niños vean el uso práctico de los valores y cómo impactan en su comportamiento, motivándolos a un cambio para ser mejores. Además, crea una experiencia sin igual, al involucrar a los padres y figuras de apoyo de los estudiantes, demostrando que las habilidades socioemocionales y los valores pueden transformar exponencialmente a una sociedad. Esta es la razón de su lema "Transformando un niño a la vez", porque queda claro el efecto dominó que los cambios positivos generan en la comunidad.


Estamos a tiempo para formar una comunidad educativa resiliente, no olvidemos que en este proceso, los padres y madres de familia serán clave para salvaguardar el bienestar de los niños y jóvenes, por ello, los invito a prepararse con las herramientas que faciliten esta tarea, valoren la comunicación, la importancia de construir un entorno de confianza, y comprendan que una educación socioemocional no va a hacer que los niños y jóvenes estén bien de la noche a la mañana ni hará que se sientan felices todo el tiempo, sino que esta educación les abrirá nuevas perspectivas para ver las cosas, les enseñará a revalorizar las circunstancias y a darse cuenta que está bien reaccionar y sentirse tristes, enojados o frustrados de vez en cuando, etc..., pero lo más importante es que con este aprendizaje aprenderán a validar sus sentimientos y a comprender que tienen las herramientas que les permitirán construir un futuro congruente a los valores y principios que demuestran en su día a día.





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